Pero una noche decidí escribirte preguntarte como estabas Algo en mi decía que lo haga, nos vimos otra vez Y volvimos a caer en ese círculo vicioso Que nos gusta y complace demasiado. Volvimos a caer, volvimos a nadar en el dulce lago del amor La miel que emanábamos era pura, era de amor Pero duro muy poco, la duda te volvió a matar Te enojaste sin razón alguna, volviéndome a dejar en la penumbra.
Pero decidiste alejarte La confusión del plano sexual te mataba La ansiedad de cómo actuar en la cama Te importaba más, de lo que pudiera sentir el alma.
Entraste en un estado de depresión Jurando y diciendo que nunca te habías sentido así Desde hace mucho tiempo Que temías volver a enamorarte y hacernos daño.
Así que te alejaste de mí, dejándome en la incertidumbre Con más ganas de tus besos, de tus caricias De esa locura que posees y que me enamora cada día Es que me importas como ser humano, no como al papel que juegues.
Fue así como decidí buscarte Y tus reacciones fueron correspondidas Pensamos en lo poco cuerdo que estábamos Pero no importo, estábamos nadando en la dulce miel del amor.
Es así que con el primer beso, llegaste hasta mi alma Cada caricia llego a lo más profundo de mí ser No me había sentido así desde tiempos inmemorables Yo había decidido no lastimarme más por nadie.
Nunca necesitaré alguna droga que no seas tú, Para poder escribir cada letra de mí estrofa, Cada línea de mí verso, Cada sátira de mis lamentos.
Es que me he acostumbrado a verte, De una manera distinta, De esa manera que juré nunca ver a nadie, Ilusionándome, como siempre me negué a que me pasará.
Es que no entendía porque me mentías Porqué jugabas con mi vida ¿Quizá te dije alguna mentira? Pues de ningún modo lo haría Nunca te engañaría.
Pero no malgastaré mi tiempo Preferiría creer en las hadas de Cottingley Profesar la magia de ellas Tal vez no me haga tanto daño Como el que tú produjiste en mí.
Hoy me encumbró con las ideas claras Sin lamentos, sin contriciones Haré lo mejor que sé forjar Vivir porque quién me conquiste Sin perder mi estación En amores dudosos.
No me fijo en las carencias Solo en la belleza No me fijo en sus traumas Solo en la belleza...
Estamos condenados Nadie cree en el amor Nadie cree en otra persona Estamos acabándonos...
Si llego a concretar Es solo para ver nuestros cuerpos desnudos No para cuidarnos No para amarnos...
Por eso me disipo de ese mundo No le tengo miedo a ello Creceré y usaré métodos de entretenimiento no superficiales Si realmente lo que vale son otras cosas más sencillas.
Cuando pase todo esto Cuando acabé la incertidumbre Cuando pueda volver a estar con los míos Cuando no me aterre la idea de volver abrazar a alguien En es momento apreciaré más cada detalle Cada alegría Cada pelea Cada reunión familiar o de amigos Cada día Cada respiro Espero que todos en este tiempo hayamos reflexionado Y hayamos aprendido a querernos más A cuidarnos más Y porque no proteger nuestro planeta Que es nuestra casa, nuestro hogar Ojalá dejemos de ser tan egoístas Ojalá de verdad aprendamos amar
Ojalá fuera tan fácil olvidar Tan fácil como respirar Tan simple como parpadear Tan sencillo como eliminar a un contacto.
Pero no es fácil Porque ya me acariciaste Ya me hablaste al oído Ya me besaste.
Tus caricias son una doctrina de paz Para mi inestabilidad emocional Y es que me conquistas Solo tocando cada parte de mi cuerpo.
Tu voz armoniosa para mis oídos Tan ponderosa, tan recia, tan intrépida Me encantaría ponerle ‘repeat’ al sonido de tu vocablo Esa melodía no me cansaría de oírla.
Tus labios que me llevan al mismísimo cielo Que me llevan al borde de la gloria Trozo de carne color rosa que me acurruca tal cuál niño en cuna Es que ni la dulce miel se compara con el sabor de tus labios
Y podría dedicarle a cada parte de tu cuerpo Miles y miles de poemas Porque así me tienes Peligrosamente enamorado…
Es que ni la inmensidad del universo Alcanza para decirte todo lo que siento Que cada día esperaba tu mensaje Ese que me daba alegrías en mis malos momentos.
Que no entiendo como un día estabas Y al otro día me ponía ansioso por verte Que no te parecía interesante Nunca trate de usar algún método.
Aunque te conocí un Día de Enero Me esperabas con solo ganas de juntar nuestros cuerpos Me entregué por completo Y decidimos entrar al juego.
Imbécil de mí que siempre me tomo las cosas muy enserio Que Ni Bécquer, Ni Neruda podrían describir lo que siento Es que no tengo temor de decirte lo que siento Tal vez los rechazos tuyos son solo tus miedos, que yo no merezco.
Algún día lo entenderé Y otro día de Enero conoceré a alguien mejor No mejor que tú o ¿tal vez sí? Pero hasta eso espero que no hayas vuelto.