Aún espero que quites de mis manos
estas tijeras con las que siempre me hago daño,
que sanes mis heridas… y también las que vengan,
porque he confiado en ti, sin quejas.
Aún espero que me salves
de mis propios pensamientos,
tan atroces como hilarantes,
que me han puesto camisa de fuerza.
Tal vez pido mucho,
o tal vez pido poco.
La finalidad de esta poesía
es vivir de la fantasía.
Porque aún no ha llegado ese ser anhelado
que disipa dudas y cura heridas.
Tal vez no deba esperarlo,
pero si alguien allá afuera piensa como yo,
y tiene las mismas ideas,
quizás yo no sea un demente…
quizás yo pueda amarte hasta la muerte.
Tengo esperanza y raciocinio activos,
esperando que llegue ese que será mío,
que me salve a toda hora
y hagamos el amor hasta la aurora.
¡Llega pronto!








